POCHO HORMIGA

El día que me fui a notar a la Siberia, para empezar mi carrera, tanto a Fede como a mi, nos llamo poderosamente la atención, los graffitis que rezaban “Pocho Vive”, y que estaban impresos por todas partes en la cuidad universitaria de Rosario. ¿Quién era ese Pocho? Había caminado cientos de veces por las calles de Rosario antes de mudarme allí (porque Pavón esta solo a media hora de Rosario) pero nunca había sabido de este tal Pocho.
Pasaron los mese del verano y comencé la facultad, y supe quien era Pocho Lepratti. Un muchacho, militante y solidario que ayudaba en una escuelita, y hacia trabajos comunitarios. Entendí entonces los “Pocho Vive” de las paredes, comencé a darme cuenta de que él empezó cada vez más en convertirse en él símbolo que es hoy. En donde camines por estas calles, podrás verlo: las hormiguitas, las bicicletas pintadas (que se las relaciona con él, pero que son una obra conceptual sobre los 500 desaparecidos rosarinos), la calle Pte. Roca rebautizada con aerosol como Pocho Lepratti por varias cuadras, y el enorme mural que pintaron en la entrada de la Facu, en donde esta el Ángel de la Bicicleta.
Muchas veces me pregunte que hacia a este muchacho especial, quizás si no hubiese muerto hoy seria uno de tantos, alguien que colabora que tiene conciencia social, pero no sería nadie. No sería quien es hoy. Creo que día que el murió, en manos de la mierda de la policía solo para proteger a los niños de los disparos, fue él día en que Pocho comenzó a ser quien es hoy, para todos los que estamos acá.
Pocho, como un mártir moderno y del subdesarrollo, nació el día en que murió para ser el Ángel de la Bicicleta. Para unir a mucha gente, para que reclamos fueran atendidos, para que este mundo sea un poco mejor cada día. Es por eso que ese muchacho anónimo murió un día, inocente y puro para convertirse en POCHO VIVE.
León Gieco
Cambiamos ojos por cielo
Sus palabras tan dulces, tan claras
Cambiamos por truenos
Sacamos cuerpo, pusimos alas
Y ahora vemos una bicicleta alada, que viaja
Por las esquinas del barrio, por calles
Por las paredes de baño y cárceles
Bajen las armas!! Que aquí solo hay pibes comiendo.
Cambiamos fe por lágrimas
Con qué libro se educó esta bestia
Con saña y sin alma
Dejamos ir a un ángel
Y nos queda esta mierda
Que nos mata sin importarle de donde venimos
Que hacemos, qué pensamos
Si somos obreros, curas o médicos
Bajen las armas!! Que aquí solo hay pibes comiendo.
Cambiamos buenas por malas
Y al ángel de la bicicleta lo hicimos de lata
Felicidad por llanto
Ni la vida ni la muerte se rinden
Con cunas y cruces
Voy a cubrir tu lucha más que con flores
Voy a cuidar tu bondad más que con plegarias
Bajen las armas! Que aquí solo hay pibes comiendo.
Cambiamos ojos por cielo
Sus palabras tan dulces, tan claras
Cambiamos por truenos
Sacamos cuerpo, pusimos alas
Y ahora vemos una bicicleta alada, que viaja
Por las esquinas del barrio, por calles
Por las paredes de baño, y cárceles
Bajen las armas!! Que aquí solo hay pibes comiendo
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