Cómo no ser tan Feliz?

Cómo no ser tan Feliz?

"..y yo ya había aprendido a considerar preciosas las cosas singulares."

Simone de Beauvoir

miércoles, mayo 30, 2012

¿Cómo no ser tan feliz?

En octubre de 2010 te conocí, me pareciste lindo, pero nada...
En mayo de 2011 me dí cuenta que me gustabas, que me encantabas.
En marzo de 2012 nos besamos por primera vez.
Me ponen incomoda los títulos; aprovecho cada momento; cuento las horas para volver a verte nuevamente; cuando comienzo a flotar demasiado trato de poner los pies sobre el suelo y no esperar tanto, simplemente disfrutar. Pienso que las cosas se construyen día a día.
Anoche, tomada de tu mano, acariciando tu brazo, con mi cabeza sobre tu hombro, me dí cuenta que me acostumbraría a eso...

miércoles, abril 11, 2012

Balcones

Mi nuevo hobbie...colecciono balcones
70 Balcones...y ninguna flor?

martes, diciembre 20, 2011

Balance del año

Este año me dedique a vivir

martes, mayo 24, 2011

Mi bicicleta roja

Dedicado a Marycarmen , sobre mis memorias y mi Bici Roja...
me inspiraste a contarlo




Mi bicicleta roja fue usada muy pocas veces y aún esta allí aguardando por mi. Nunca he podido desprenderme de ella, como así tampoco de ninguno de mis juguetes de niña. Son las únicas cosas de las que no puedo desprenderme, lo cual es raro porque soy una obsesiva en descartar esas cosas que ya no me sirve. Quizás tal vez esa vieja bicicleta y esos juguetes aún están esperando por mí…por alguna razón misteriosa.

Mi bicicleta roja no era una bicicleta cualquiera, era digna de mí. No había ninguna como ella en el pueblo. De formas raras, de un rojo brillante, mi bici de carrera resaltaba por sobre las demás. Había demandado a mis padres ese modelo ya que por entonces, en cada viaje a Mendoza, mis primos adolescentes lucían las suyas por las calles del centro de la ciudad. Quería la misma, pero sin darme cuenta era única.

Aún recuerdo el día en que aprendí a no caerme. Tomar fuerza en cada pedaleo y mantener ese equilibrio mágico que hace que podemos andar sobre dos ruedas. Nunca he podido entender como es posible, y me niego a aceptar alguna explicación física sobre ello. Las respuestas aquí deben ser solo mágicas. Igualmente no fueron pocas las veces que termine en el piso con las rodillas lastimadas y sangrando. A veces extraño caerme, sentir esa sensación del golpe, verme sangrar y luego jugar con la cascarita hasta que quedaba la cicatriz. Tengo tantas y tan lindas. Marcas hermosas.

Tuvimos aventuras con mi bici, hasta una donde volamos. No lo invente yo. Pueden preguntarles a mis amigos. A todos nos paso una tarde de extraño calor en agosto, mientras volvíamos del camino de cementerio a donde habíamos ido a jugar. Llegó una tormenta tremenda, el viento, el susto, la emoción. A los 8 años es fácil volar.

Mi bicicleta roja sigue allí, aguardando por mí, como un amuleto, un ancla al pasado. Un souvenir de mi niñez. Una niñez de la que acumulo innumerables instantes, recuerdos. Es raro, pero creo que puedo recordar más cosas de esa época que de mi adolescencia que no hace tanto deje atrás. Están en mi cabeza, claros y luminoso, con sensaciones y olores. Quizás sea esa la misteriosa razón….no olvidarme de ese incalculable tesoro. El día que no pueda recordar mis historias pasadas, estaré perdida, no sabré quien soy…

viernes, mayo 06, 2011

Somos otros.

"De pronto el porvenir existía y me transformaría en otra que podría decir Yo, pero yo no sería ya la misma. Presentí todos los rompimientos, los renunciamientos, los abandonos, y la sucesión de mis muertes."
Simone de Beauvoir, Memorias de una joven formal.

El verano terminó.
Ayer me levante y era una de esas mañanas donde los árboles de la cuadra nos resguardaban del fuerte sol, y su luz se colaba entre sus hojas dibujando en el suelo brillantes. El perfume en el aire, el dulce de damasco y la sensación del agua helada en los pies mientras jugaba dentro de la acequia. El cielo profundo y cercano lleno de estrellas de la cordillera que se caía sobre mi cabeza, inmenso. Las tardes de sábado sobre la bicicleta roja camino al arroyo, las rodillas lastimadas y los guardapolvos llenos de manchas de mora…
Ayer terminó.
Me desperté y era otra, soy otra. Soy muchas. Me levanto cada día siendo una nueva versión de mí, arrastrando mis pasados y abriendo los ojos, tomando conciencia de eso. Hemos dejado de ser quienes éramos para ser otros…somos otros.
Un buen día tus amigos comienzan a casarse y tienen hijos, y vos ahí, feliz, muy feliz y muy triste. Preguntándote como hicieron para llegar eso, en que momento fue. No son celos, no es envidia. Es darte cuenta que eso también te pueda pasar en cualquier momento, es darte cuenta que la vida es movimiento.
Hace unos días me levante así, siendo otra. Siendo mayor del lo que fui ayer. Me sentí contenta al darme cuenta, pero también muy triste porque ese tiempo ya se fue, no esta por delante, sino por detrás. No vuelve. Lo perdí para siempre. Sólo me queda el que vendrá…
Me queda ese tiempo que vendrá, en el que nunca se sabe que pasará; ese tiempo que debe alcanzarme para hacer todo eso que deseo; un tiempo en el que parece todo escrito, pero nada dicho hasta que no vaya caminando por él.
Tengo tantas ganas de todo. Recibirme, trabajar, amar a un hombre, tener hijos, construir mi casa, viajar, correr, seguir creciendo.
Tomar conciencia no solo me hizo darme cuenta que ya soy una mujer, sino también que soy más fuerte que ayer.

domingo, marzo 20, 2011

fragmento.....

Estoy leyendo Memorias de una Joven Formal de Simone de Beauvoir. Muchas cosas me identifican en este relato memorialístico.....quería compartir una de ellas.
"Me enamoraría el día en que un hombre me subyugara por su inteligencia, su cultura, su autoridad. (...) Yo quería que entre marido y mujer todo estuviera en común; cada uno debía cumplir frente al otro ese papel de testigo exacto que antes yo había atribuido a Dios. Eso excluía que uno quiera a alguien diferente: yo sólo me casaría si encontrase, más cumplido que yo, a mi semejante, a mi doble.
¿Por qué reclamaba yo que fuera él superior a mi? No creo que haya buscado en él un subcedáneo de mi padre; me importaba mi independencia; no me imaginaba nunca como la compañera de un hombre: seríamos dos compañeros.
(...) 
Por otra parte, pensaba en mí, desde adentro, como alguien que está formándose, y tenía la ambición de progresar hasta el infinito; al elegido lo veía desde fuera como una persona terminada; para que estuviera siempre a mi altura le garantizaba desde el principio unas perfecciones que para mí sólo existían como esperanza; era desde el principio el modelo de lo que yo quería ser: por lo tanto me ganaba . Cuidaba por otra parte de no poner demasiada distancia entre nosotros. Yo no había aceptado que sus pensamientos, sus trabajos, me resultaran impenetrables: entonces había sufrido por mis insuficiencias; el amor tenía que justificarme sin limitarte. La imagen que yo evocaba era la de una subida en la que mi compañero, un poco más ágil y robusto que yo, me ayudaría a ir escalando cada tramo."